Por @jorgitomacumba disfrazado de Poncho Rentería.
El reinado nacional de la belleza me sorprendió gratamente en esta ocasión. Aunque el fastuoso certamen había tomado el mismo rumbo de años anteriores, y la reina popular era coronada con sus zapatos de tacón prestados en un barrio de invasión al mismo tiempo que las candidatas de Raimundo prometían desde el Hilton "no olvidar esos rincones donde ocultan la fealdad y la pobreza de Cartagena a cambio de subsidios del gobierno", en esta edición vimos como la reina fue elegida teniendo en cuenta un nuevo canon, además de la simple belleza física.
Después del vergonzoso capítulo en el que la reina mas famosa de Antioquia quedó como defensora de la comunidad gay, cuando lo que intentaba explicar era que el amor fraterno y sin barreras es lo que nos hace falta para complementarnos como seres humanos, la organización del reinado nacional de la belleza -en cabeza del doctor Raimundo Angulo- decidió equilibrar el asunto, eligiendo una señorita tan bella como inteligente. Es así como hoy el país se declara súbdito de la cabezona señorita Bolívar, la cual fue elegida -aún cuando era superada en belleza por la señorita Meta y en trasero por la señorita Valle- gracias a que la organización del concurso tuvo en cuenta para la elección de la reina su capacidad cerebral, tomando como salomónico referente el tamaño de la mollera de la candidata.
Así que no se nos haga raro si el otro año, además del tradicional 90-60-90 en las medidas, aparece con patrocinio de sombreros Barbisio la talla 30 del contorno de la cabeza de la reina, porque en este país del sagrado corazón un culo grande es sinónimo de belleza y una cabeza grande es inequívoca señal de inteligencia.
Yo confieso que cuando entré a twitter me pareció tonto, para mí era como tener el status de facebook. "¿Y para qué carajos voy a usar esto? Para esa gracia uso facebook que tiene más cosas. Qué bobada más grande". Cuán equivocado estaba. Yo confieso que ahora es lo último que reviso antes de apagar el computador y lo primero que hago al levantarme. No hay nada más grato que saludar a las personas que encuentras allí y que te respondan. Que te pregunten con toda la sinceridad cómo amaneciste. No hay compromisos.
Como al principio sucedió con facebook, twitter puede ser algo difícil de explicar para alguien que no lo ha usado con cierta frecuencia. No es un chat, pero muchas veces se vuelve uno. Para mí facebook era un medio para encontrar muchos amigos que consideraba perdidos, luego se volvió un chismógrafo y al final fue la mejor manera de ver cómo juegan a la granjita y cómo le creen los consejos al gnomo verde. No discuto que puede ser divertido y hablo desde la atrevida ignorancia, porque nunca los usé y no me llama la atención, pero algo tendrán.
En la sociedad twittera, como en toda sociedad que se respete, hay una jerga particular. A ese ambiente se le dice 2.0, por aquello del web 2.0 que hace referencia a las aplicaciones que permiten más interacción, como teleconferencias, redes sociales, etc. (http://en.wikipedia.org/wiki/Web_2.0). De esta manera se puede hablar de cosas como el amor2.0, los amigos2.0, etc. Como supondrán, los que no están en twitter son considerados 1.0, he leído frases como "mis amigos 1.0 están celosos de los 2.0" (Vía @NatyMH). En últimas, los 1.0 son como los Muggles de Harry Potter (http://en.wikipedia.org/wiki/Muggle)
Pero vamos con la gente. En qué grupo están ustedes?
Primero los que no han usado twitter, los 1.0, los muggles: En este grupo hay de todo, desde los que nunca entrarán, no lo entienden y se alarman: "Pero ¿cómo es que va a salir con esas niñas si nunca las ha visto?", "¿Cómo así que está hablando del reinado con un montón de gente que no conoceee?, "Papito, no le da miedo?". Sé de varias twitteras que se han visto en la necesidad de decirle a la mamá que ese joven no es ningún atracador que se metió a twitter para dar con el especimen más débil del rebaño. Ahora, no niego que eso puede pasar, pero es sentido común -como siempre he dicho- y es cuestión de no darle toda la información personal a todo el mundo. Uno aprende a conocer a la gente.
Hay otras personas que son las que no han entrado pero les llama la atención, como a mi prima que un día sacó su portaminas (¿qué es un portaminas?) y me preguntó el nombre de "esa nueva página que está de moda y en la que los muchachos se la pasan ahora. Esa, la que es parecida al jai fai". Tomó nota y guardó su libreta de papel (¿qué es una libreta?).
Los otros son los que tienen cuenta en twitter pero poco entran (los 1.5, digamos), que entran a leer lo que los demás escriben y, cuando mucho, escriben un tweet al día: "Hoy es lunes. Amanecí cansado"... "Hoy es jueves, sigo cansado", "Hoy es viernes, nos hablamos el lunes" (WTF??). En este grupo tengo varios amigos. Para ellos soy poco menos que un spammer: como "siguen" 25 personas, y el único pendejo que escribe en twitter soy yo, pues cuando entran sólo ven mis tweets. Claro, dirán que este tipejo les llena el twitter de tontadas. No los culpo, porque es verdad. Si ud, amigo lector, considera que está en este grupo, créame que lo vería de otra manera si tuviese más seguidores y tuviera acceso a la cantidad de cosas interesantes que se pueden leer en la nube twittera.
Lo anterior me lleva al último grupo, los 2.0: Son personas que usan twitter a diario y le sacan todo el provecho. Son personas que se enteran de las noticias antes que los demás. Vieron antes que nadie la foto de Juanes y Dante, que saben que Lenny Kravitz está rifando una camiseta, o que se pueden ganar un Nokia N97. Son los que le ganaron la chiva a Julito con lo del robo en la 93, o la inundación de la carrera 7ma. Los que saben que un camión se accidentó en la vía Villavicencio (gracias @adrianitaca), o que supieron que se perdió una tal Fanny Lorena.
Ya es cuento sabido que la vida no tiene nada de chistosa. Lo que tiene de chistosa se lo ponen las personas.
Se dice que la capacidad para aprender y manejar un lenguaje propiamente dicho, el sentido del humor, y la marcada tendencia a escurrir el bulto nos diferencian de las otras especies, así sean tan cercanas como los primates. Entre mujeres y hombres, las diferencias son más complejas y las explicaciones suelen ser más intrincadas; pero los genios se caracterizan por volver simples las cosas complejas.
Papá Freud hacía notar en su clásica Psicopatología de la Vida Cotidiana (Total recomendado. Para deleitarse con este libro, solo se necesita ser humano) que las mujeres somos, por decirlo de algún modo, más conscientes de los mecanismos del inconsciente que los hombres. De lo cual, podría extraerse que lo que los caballeros expresan como “pendejada”, “buscarle la quinta pata al gato” o “está en esos días”; es de hecho, el don terrible de percibir la realidadtal y como es. Con esto me refiero al hecho evidente de que si intentar percibir los vericuetos del mundo físico y mental requiere mucho esfuerzo y atención, imagínese la energía que requiere verle la cara amable al mundo siniestro. Solo suponga, hacer las dos cosas simultáneamente. Si uno le pone atención a todo le queda más difícil verle la parte chistosa porque uno no puede dejar de verlo todo con demasiada seriedad. Me aventuro a decir que en la mayoría de casos, tanto hombres como mujeres fijan su atención en aspectos distintos, ejemplos … que los pongan en los comentarios.
Por supuesto, con el don viene la carencia y por esa vía nuestro sentido del humor queda seriamente atrofiado. Niña: No sirve parodiar al Cuentahuesos, tiene más gracia el sonido de una matraca en Viacrucis de Semana Santa, y el silencio general se puede prestar para planes mafiosos: “Qué parezca un accidente, Joe”. Señora: Solo usted cree que despotricar de la vecina es chistoso; sus amigas la miran sonriendo pero una cosa es el morbo y otra el humor, mientras sus interlocutores masculinos, sacarán mucho más partido de su verborrea aunque finjan con su pose de interés genuino.
La inquietud resurge en mi cabecita inquieta, cuando me acuerdo de las columnas en Postre de Notas de Daniel Samper Pizano, donde se planteaba el mismo cuestionamiento. Escritos que provocaron furibundas respuestas, entre las cuales sobresalió la de una tal Lina Luna, que parecía feminista de caricatura (¡oh! ¡Qué raro!). Respuesta soberbia, enfática e indignada publicada por el mismo DSP en dicha columna. Luego se descubriría que Lina Luna era el mismo DSP en otra de sus polifacéticas tomaduras de pelo.
A estas alturas, sería más útil preguntarnos: ¿Es que las mujeres tenemos que ser chistosas?. O mejor aún, ¿Es que tenemos algo de qué reírnos? Pero hasta aquí llega la hoja.
(Breve autocrítica, en la que trato de meter a todo el que quepa).
Hay cosas que no se hicieron para que funcionaran bien en Español, tales como el Rock, la Opera, los chistes de gringos, las series y películas en otros idiomas (que deberían siempre mantener su sonido e idioma original, y especialmente sus títulos), el software, los manuales para construir gigantescos molinos de viento (de ahí el odio de Don Quixote por ellos), etc.
Ya dicho casi todo sobre lo que Twitter es o no es, y para lo que sirve, y para lo que le sirvió a Obama, llegó la hora de decir una verdad: Twitter ha fracasado en Colombia.
Y en esta oportunidad, no fue tanto por el problema del maldito Español -idioma que nos instalaron aquí en su mejor versión para esclavos fracasados en modo negativo- pues muy a pesar de que la concisión no es una de sus facilidades, sí ha sido posible tener mucha diversión en dosis de 140 caracteres hispanos.
El problema aquí es de la infame idiosincrasia. Esa que es tan buena para llevar a cabo toda clase de propósitos malignos, y que impone la inviabilidad para tantas cosas buenas que nos podrían unir en dar pasos hacía adelante, y surgir de los vicios sociales y culturales que nos mantienen enredados en el atraso.
En todo caso, hay una cosa que es común y simultánea para todos en éste mundo: el presente. Me refiero a éste momento, al que está sucediendo exactamente ahora y que es el que sigue sucediendo inexorable en la misma medida que Usted va leyendo. Este momento es el mismo para todos, sin importar lugar, ubicación, género, ni edad. Y es el mismo momento para todos en el que cada uno está haciendo lo suyo.
¿Es eso que Usted hace interesante? ¿Es Usted interesante? ¿Le interesa lo que estén haciendo otros? ¿Vive en un sitio interesante? ¿Nos interesa que Usted diga: ‘Buenas noches’? ¿Su máximo anhelo es que llegue el viernes para dar FF? ¿O de pronto por fin tuvo una idea que le interesaría a muchos desconocidos, porque además sus conocidos no le creen?
Entonces sintonicemos una emisora, o revisemos portales de medios tradicionales. Ahora repitamos los titulares, sintiendo esa emoción del que dice algo que nadie sabía.
Bueno, entonces un chiste. O el marcador de un juego que solo afecta en la vida a quienes apostaron sumas inmorales por el resultado, empezando por los mismos y muy mediocres futbolistas nacionales. Una queja porque el vecino puso boleros a toda mecha. Otra queja porque se perdió un follower. La celebración porque ‘me siguen 200’. ‘Perdón, 199’. Y completando 14.000 updates, impresionante desafío a toda proporción posible del desperdicio.
Hace días, pensando en escribir algo como esto, les pedí a los señores del Twitter, que informaran cuantos Colombianos hay entre sus tantos millones de usuarios. No pudieron. Nadie puede, hay un censo permanente en curso, el problema es que es voluntario, y aquí así no sirve. Igual, si algo requiere iniciativa, disposición, inteligencia, originalidad, que sea interesante, y que deba resumirse en 140 caracteres seguramente no sirve en éste país.
Para los pocos a quienes sí le sirve, ahora es lo máximo. Es una chimba, y entonces algo así es mejor que no le llegue al vecino, al pariente, al amigo, al colega, al que se quiere ganar una boleta para algo en alguna emisorucha aberrante. No. Quedémonos como estamos los que estamos, que así ya estamos bien, 0.001% y somos todo el país, y así seamos realmente unos cuantos chichipatos, tenemos egos suficientes para rebosar toda la geografía de la realidad, creyéndonos la élite intelectual, mediática, y tecnológica del país, a la que todo le fastidia y le parece increíble.
Ese es el Twitter hoy en Colombia. No es para todos. Es solo para los putas geniales que ya estamos, somos especiales, y habrá por ahí de pronto otros que sean especiales siempre y cuando ellos nos den Follow primero y se esperen hasta un raro día perfecto en que el amanecer sea favorable para dar Follow-back, están también los que quieren vender algo, hacer negocio con la vaina, o los que quieren sentirse más felices escapando a su triste realidad personificando a un mamerto, un rebelde con causa, una ninfómana calentahuevos, un geek realmente un nerd aficionado, un emo de 40 años, un lesbiano solterón, y hasta a otro twittero, íntimo conocido que en la realidad envidia y detesta porque sabe que en Twitter logra la farsa de que lo quieran. Es la feria de las personalidades y hasta de reinados y romances virtuales cuyo fundamento es apenas un pinche avatar y citas filosóficas mal copiadas de Timoteo, o elementales pensamientos al mejor estilo de Pambelé.
Sigamos mejor a celebridades mundiales, a personas de éxito, a gente muy inteligente e interesante de muy lejos, ellos seguirán inspirándonos con sus riquezas y excentricidades, de vez en cuando regalarán una foto, y el día menos pensado, y muy esperado por casi todos, su jefe le enviará por twitpic la carta de despido. No hay problema, aquí entre todos trinaremos y le conseguiremos otro trabajo, más satisfactorio, mejor remunerado, y desde el cual podrá trinar sus estupideces triviales todo el día. La campaña durará el resto del día laboral, y a partir de mañana ninguno recordará que Usted existió.
Personalmente mido mi éxito en Twitter por las veces que me responden algo con la palabra ‘Gracias’. Y ni las cuento, son muchas afortunadamente, muchas más de las que veo dar, o de las que he tenido que dar. Un día sin recibir gracias de alguien en Twitter, es un día perdido en ésta exitosa herramienta, que en Colombia hemos sabido convertir en un chat descoordinado para mamar gallo entre unos pocos pelagatos.
50% Dra. BBra; 50% Amigos twitteros (Aunque la proporción varía según los ánimos). Buenos contenidos. Problemas serios para combinar colores. Mi gente que comenta en twitter y no aquí. ¡BIENVENIDOS!